Homosexualidad y esperanza

Un cristiano saliendo de la homosexualidad

sábado, diciembre 31, 2005

La soledad era esto

Hoy es el último día del año. Todos se están afanando por preparar la cena. Yo creo que este año no iré a ningún sitio. Me da pereza coger el coche. Quizá es que me estoy haciendo mayor, porque los otros años, no me importaba. En fín, como es por pereza, no me da mal rollo quedarme en casa.
Mientras me tomo un café con un amigo, me habla de M, que le acaba de llamar para decirle que no quiere ir a la cena de Nochevieja. M tiene 33 años, y está sólo porque cortó con su novia de toda la vida hace años, y no ha logrado rehacerse. M esá sólo: sus amigos, sus hermanos, están casados y tienen o esperan hijos. A M no le gustan estas fechas porque le hacen más patente que está sólo. A mí, la soledad de M me da mucha pena, porque la mía, de alguna forma, es una soledad elegida, mientras que la suya es una soledad impuesta, que le cae encima cada mañana, que no entiende ni acepta.
Por esto, M está doblemente solo, porque para él, la soledad es la constatación del fracaso de su proyecto vital.
Hoy, cuando vaya a misa para despedir el año, me acordaré de M, y de todos los sólos y solas que hay por ahí. Y le pediré al Señor, que también estuvo sólo, que nos ayude a descubrirle cerca.

FELIZ FELIZ AÑO NUEVO A TODOS LOS QUE EN ESTE BLOG ME ACOMPAÑAIS

jueves, diciembre 29, 2005

Comer con víboras.

Mira que es difícil entrar en un gallinero lleno de gallos y no salir picado.
Hoy he hecho la experiencia. Nada que no hayáis hecho todos: comer con un grupo de compañeros de esos que se pasan el rato criticando a los que no están. De lo más desagradable. Un nido de víboras, porque mira que es mala la lengua. Los judíos dicen que quien critica mata tres veces: al que critica, a quien escucha la crítica y a sí mismo. Por eso, a la lengua, el Señor le ha puesto dos guardianes: los labios y los dientes.
Pues ni con esas. Estos chavales se han pasado. Lo que más me duele es que no intenten comprender que a veces las personas actuamos de una forma concreta porque no sabemos más. O porque no podemos más. Dentro de mí, pensaba lo que dirían si conocieran mi infierno interior. Seguro que se reirían, que comentarían...No les imagino ni siquiera intentando comprender porqué a veces pierdo el control y me voy a buscar un poco o un mucho de sexo rápido y anónimo. Nunca me verían como lo que soy: culpable y víctima a la vez.
La verdad, me he sentido muy sólo. Es difícil encontrar un amigo de verdad.

Señor, en tu juicio, acuérdate de la misericordia

miércoles, diciembre 28, 2005

No hagas hoy lo que puedas dejar para mañana

Me lo explicó un amigo que tiene la misma dolencia que yo: un porcentaje indeterminado de personas tenemos el síndrome del posponedor. No es un síndrome grave, aunque conlleva grandes dolores de cabeza. Se manifiesta por una tendencia casi continua a posponer decisiones, a dejar para más adelante elecciones que no son absolutamente urgentes. Con frecuencia, el retraso en la toma de decisiones acaba siendo en sí mismo una decisión, porque el tiempo, aunque no lo queramos ver, elige a veces por nosotros, abre y cierra algunas puertas.
Yo soy así, evidentemente. Quizá por que para mí, elegir algo supone renunciar a otras cosas. Y yo no quiero renunciar a nada. Lo veo como una merma de libertad. Yo creo que es uno de los síntomas de mi inmadurez psicológica.
Bueno, igual un día me decido a fundar una asociación de afectados de posposición. Pero , de momento, no lo voy a hacer. Quizá mañana.

martes, diciembre 27, 2005

Campaña de apoyo a los Reyes Magos

CAMPAÑA EN APOYO A NUESTROS QUERIDOS REYES MAGOS, MARGINADOS Y OLVIDADOS GRACIAS A UN INVASOR GORDO Y SEBOSO PRODUCTO DEL CONSUMISMO COMPULSIVO...

Empecemos la campaña en PRO DE NUESTROS QUERIDÍSIMOS Y ANTIQUÍSIMOS REYES MAGOS, QUE VUELVAN A AFLORAR LAS TRADICIONES CON ARRAIGO CENTENARIO...

Todos los años por estas fechas sufrimos una agresión globalizadora en forma de tipo gordinflón, una manipulación de las mentes de los niños de España y del resto del universo.

Ese adefesio carente del más mínimo sentido de la elegancia en el vestir, con aspecto de dipsómano avejentado y multirreincidente en el allanamiento de morada por el método del escalo, es un invento de la multinacional más multinacional de todas las multinacionales, Coca-Cola. En los años 30, cogieron al San Nicolás de la tradición Nórdica, que originalmente se paseaba vestido de obispo o de duende un tanto zarrapastroso y lo enfundaron en un atuendo con los colores corporativos (rojo y blanco). Desde entonces, generaciones de tiernos infantes de medio mundo han sido machacadas por la publicidad, alienándose hasta tal punto que piensan que un mamarracho publicitario representa todo lo bueno del ser humano.

¡Basta ya!, ¡reivindiquemos nuestras señas de identidad! ¡Abajo Santa Claus y vivan los Reyes Magos!

Estos tres pobres venerables ancianos llevan dos mil años con su PYME, atendiendo únicamente al mercado español y sin intención de expandirse y están sufriendo una agresión que amenaza con destruirlos.

Reivindico la figura de los Reyes Magos porque:
- Los Reyes Magos son un símbolo de la multirracialidad y nunca han tenido problemas de inmigración.
- Los Reyes Magos son fashion total, su elegancia en el vestir no ha pasado de moda en dos milenios.
- Si no existiesen los Reyes Magos, las vacaciones se acabarían el 2 de Enero.
- Los Reyes Magos son ecológicos, utilizan vehículos de tracción animal que con su estiércol contribuyen a fertilizar el suelo patrio (nada de trineos volando ni gilipolleces que no existen...)
- Los Reyes Magos generan un montón de puestos de trabajo entre pajecillos, carteros reales y multitud de gente que va en la cabalgata.
- De Papá Noel puede hacer cualquier pelagatos, pero para hacer de Reyes Magos se necesitan al menos tres.
- Los Reyes Magos fomentan la industria del calzado y enseñan a los niños que las botas se deben limpiar al menos una vez al año. Por contra, el gordinflas exige que se deje un calcetín, prenda proclive a servir de acomodo de la mugre, cuando no de indecorosos tomates.
- Los Reyes Magos planifican concienzudamente su trabajo y se retiran discretamente cuando acaban la función.
- Santa Claus vive en el Polo norte y por eso es un amargado, los Magos son de Oriente, cuna de la civilización y por ello de una elegancia no decadente.
- Los Reyes Magos tuvieron un papel destacado en la Navidad, Santa Claus es un trepa que trata de aprovecharse del negocio y que no participó en nada en los acontecimientos de la Navidad.
- Los Reyes Magos son de los poquísimos usuarios que mantienen en pie la minería del carbón en Asturias. No lo han cambiado por gas natural ni por bombillitas horteras.
- Los Reyes Magos lo saben todo. Santa Claus no sabe otra cosa que agitar estúpidamente una campanita.
- Santa Claus es un zoquete que no respeta los sentimientos de los renos de nariz colorada. No hay documentado ningún caso de maltrato psicológico por parte de los Reyes Magos hacia sus camellos.
- Los Reyes Magos son agradecidos, siempre se zampan las golosinas que les dejamos en el plato.
- Sin los Reyes Magos no se habría inventado el Roscón de Reyes.
- Finalmente, Santa Claus se pasa la vida diciendo "¡Jo, jo, jo!". Risa forzada y sin sentido. Señal de estupidez.

Quien va siguiendo este blog ya se habrá dado cuenta de que no es fácil ser homosexual. Y menos si uno tiene indicios de adicción al sexo.
La víspera de la Nochebuena me saltó la tecla, porque me dí cuenta de que en mi casa no iba a poder vivir la Navidad como tenía previsto: con un poco de paz y serenidad, después de este tiempo tan tormentoso. Así que cogí el coche y desaparecí. Me metí donde no debía, y allí alimente mis frustraciones y mi autodesprecio durante horas. A la madrugada, salí, más vacío y más triste que antes. Cogí el coche y me fui a ninguna parte. Como me entró sueño, me dormí en un área de servicio, hasta las seis de la mañana del día de Navidad. Después volví a casa. El día de Navidad casi entero me lo he pasado en la cama.
Pero que nadie se asuste. Celebré la misa de Navidad casi a mínimos, pero me ayudó mucho a levantarme de nuevo. Ya se que los demás no tienen la culpa de lo que me pasa, o al menos toda la culpa. Eso sería eludir responsabilidades.
La opción de una buena terapia cada vez se me hace más necesaria. Mi último confesor, un hombre fantástico, ya me advirtió que la confesión no era suficiente, porque tengo una enfermedad de fondo. Me hablo de algunos casos a los que había ayudado a curarse.
Bueno, la esperanza no me falta. Para nada.
Por eso, recuperando el pulso aquí en el blog, quiero desearos aunque tarde, Feliz Navidad. A pesar de todo.

viernes, diciembre 23, 2005

Preparados, listos, YA

Pues sí. Ya estoy confesadito. Me falta preparar un poco el menú del 24 noche, limpiar el coche, darme un cortecito de pelo, arraglar un poco la casa, comprar unas bolas nuevas para el árbol, y algún que otro detalle.
Todo a punto para la Nochebuena
Es la primera Navidad desde que murió mi padre, y tengo un poco de miedo. He decidido poner todos los adornos que ponía, porque creo que es el mejor homenaje que puedo hacerle. La verdad, le echo mucho de menos. Nunca imaginé que llegaría a llorarle tanto. Con lo difícil que a veces ha sido nuestra relación. Pero estos últimos años, la verdad, se había convertido en un amigo, en un compañero, en un padre, en fin.
Bueno, ya está bien de lamentarse.
Yo estos días me acuerdo de la Virgen, encima de la burra, caminoo de Belén. Me imagino que se preguntaría porqué Dios hace las cosas tan raras, como que el Mesías pase por estos trances. Con la poca higiene que habría en el establo. Y, sin embargo, la Virgen mantuvo el ánimo y la esperanza.
Yo también estoy convencido de que, aunque ahora no entendamos, un día lo veremos todo claro.
Yo, por ejemplo, no entiendo el porqué de mi homosexualidad. Es verdad que en cierto sentido, a veces he contribuído a ella. Pero también es verdad que soy una víctima suya. Mi primera relación fue a los 10 años. No se puede pedir mucho a un niño de esa edad, ¿verdad?.
Tampoco acabo de entender porqué se murió mi padre cuando mejor nos iba la relación.
Pero casi es Navidad. María va de camino en la burra. Ella y yo, al final, nos parecemos en algo.

jueves, diciembre 22, 2005

El confesor

Hay personas especialmente capacitadas para el confesionario. A veces me encuentro alguno así. Yo, la verdad, soy de los que no suelo repetir, porque me da mucha vergüenza volver a contar los mismos pecados. Así que, en mis giras, he visto de todo por los confesionarios. En general, el nivel es bueno. Cuando me confieso de lo adicto que soy, en general sólo recibo palabras de ánimo. Nunca me han preguntado detalles. Nunca me han reñido. Sólo palabras de aliento.
Pero, a veces, me he encontrado con hombres verdaderamente sabios. Curas con ese conocimiento del alma humana que les capacita para descubrir la raíz del sufrimiento, del dolor, para saber el foco de los problemas. Y para aplicar un bálsamo dulce y consolador.
Ayer encontré a uno de esos. Me puse a llorar, como hago siempre que alguien descubre este corazón tan herido que tengo. Lloré y lloré mientras me hablaba del amor de Dios. Yo soy así. Y me fui lleno de esperanza, como la pecadora pública del evangelio de Lucas.
Sigue habiendo gente en la Iglesia capaz de hablar como Jesús.

Qué suerte tengo de ser cristiano.

miércoles, diciembre 21, 2005

Volver a empezar.

Ayer, como quizá os habéis imaginado, volví a caer.
Ha sido una experiencia muy lamentable, no tanto por el hecho en sí, sino porque es frustrante no tener control sobre sí mismo. Triste, muy triste.
Además, en el sitio donde fui había un chaval, muy guapo, pero con una enfermedad de esas que deforman la columna. La cosa es que el tío estuvo dando tumbos por el local un largo rato, haciendo sus cosas con unos y con otros. Yo, no paraba de pensar que era precisamente esa deformidad la que le habíallevado a ser gay. Como a mí me ha llevado ese constante sentimiento de no dar la talla en los deportes, o en el "manejo" del mundo físico.
El mundo de la promiscuidad es muy triste. Hubo un momento, después de estar con un tío, que me dio por reir. No de lo bien que me lo había pasado, sino de lo absolutamente ridículo queera todo, con sus seducciones de chicha y nabo, con sus disimulos, los paseos, etc. Lo peor son los viejos, que deambulan sin encontrar lo que buscan. Es triste llegar a los sesenta sin la dignidad de la ancianidad, ofreciendo un cuerpo ajado a la mirada despreciativa de los jóvenes. O los ciencuentañeros-cuarentañeros, que fueron y ya no son, con las pieles colgantes y flácidas porque ya no hay músculo debajo. O los veinteañeros, con su inocencia y su soberbia, que se inician en un mundo de grandes apariencias y profundos sufrimientos.

Soledad, soledad, soledad.

martes, diciembre 20, 2005

La fuerza del deseo

Hay que ver, a veces, qué gracioso es eso del deseo sexual.
Ayer iba por la calle y me crucé con una parejita. Él tendría unos 23 o24 años, alto rubio, guapo sin pasarse. Llevaba a su chica agarrada de los hombros. Un caballero. Sólo de verlo tuve esa especie de vacío visceral, ese como golpe interno, ese mordisco que t eda el deseo. No sé como explicarlo, pero tiene que ver con el estómago y los intestinos, estoy seguro.
Después, seguimos cada uno por su lado (bueno, dudo que él reparara siquiera en mi presencia). Lo gracioso es que, si te pones a pensar, a lo mejor es una persona insoportable, o estúpida, o le huele el aliento que no veas. Lo gracioso es que podamos llegar a hacer barbaridades sólo por esa primera impresión. Me ha pasado tantas veces. Después del rollete, he mirado al tío y he pensado ¿cómo es posible que me haya ido a la cama con este?. El amor puede ser ciego, pero el deseo sexual es de lo más estúpido que a veces nos podemos encontrar.
Sí, yo también soy un estúpido por no pensar más antes de hacer las cosas.
Por cierto, hoy me he levantado con ese "mierda". Hoy habrá batalla. Tengo unas ganas enormes de pegar un revolcón. Me pasa cada vez que tengo la tarde un poco libre.
Joder, que mierda de vísceras cuando no se están quietas.
(Perdona, Señor. Ya sé que la culpa no es de las vísceras, que hacen lo que pueden, las pobrecitas. La culpa es de este pobre corazón mío, tan enfermo y tan lleno de doblez)

domingo, diciembre 18, 2005

El mar y yo

He estado dos días en la costa.
El mar y su inmensidad es de las cosas que más me recuerdan a Dios.
Pues bien, esta mañana, temprano, cuando el sol se reflejaba bellísimo en el agua, en una playa donde no había nadie más que yo, he pensado:
A los ojos de Dios, el mar, a mi lado, no es nada. Porque yo llevo la imagen de Dios. Y el mar no. Aunque el mar sea precioso y yo un miserable.
Y me he acercado a la orilla, y le he lanzado una piedra mientras pensaba "te jodes, cabrón". :)
Señor, eres fantástico.
Gracias a todos los que os habéis preocupado por mí.
Hoy volvemos a empezar.

viernes, diciembre 16, 2005

Un poco de descanso

Me voy a pasar dos días a un lugar donde no hay ni siquiera teléfono. A ver si se calman las cosas un poco. Hay que ver, cuando se es joven, qué ardor.

jueves, diciembre 15, 2005

Un velero llamado "Libertad"

Christopher West dice que quien no es capaz de controlarse a sí mismo acaba intentando controlar a los demás.
Dice también que la libertad no es no tener ningún impedimento externo para poder hacer lo que uno quiere, sino no tener ningún impedimento interno para poder hacer lo que uno debe hacer.
Esta mañana, he abierto los ojos y he dicho "mierda". Lo digo porque casi antes de despertarme he sentido esta urgencia tan familiar de buscarme un rollete para hoy.
Por la mañana, en lugar de hacer lo que debía hacer, he estado por Internet durante horas. Por la tarde, al final, me he ido a buscar rollo. Y, de verdad, no quería hacerlo. Nadie me obligaba, pero no he podido evitarlo. Y eso que la última vez fue hace cuatro días. Qué sórdido es todo esto. Todo un día perdido detrás de un tema que, al final, me ha dejado vacío y frustrado.
No soy nada libre.

lunes, diciembre 12, 2005

Que no decaiga el ánimo

«El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperar», como decía Winston Churchill.

La verdad, me animó ayer leer esa frase. Me anima pensar que mis fracasos, al final son piedras basales del éxito futuro. O sea, que mañana vuelve a salir el sol. Además, hoy el cura le pedía al Señor en la misa "límpianos de las huellas de nuestra antigua vida de pecado". Yo también se lo pido. Que me limpie, si. Y también le pido que no haya pillado ninguna enfermedad por ahí. La verdad, no sabría que hacer. Ya sé, ya sé que tendría que ir a hacerme algún análisis. Pero:
1.-Estoy en el período ventana
2.-En este momento soy incapaz de asumir un problema de esta naturaleza

Tampoco es que me haya pasado totalmente. Pero ahí está esa preocupación añadida. ¿Cómo no voy a querer salir de este infierno?

En busca de la inocencia perdida.

Una de las oraciones de la misa de estos días de Advieno (sí, lo confieso, a veces voy a misa entre semana) decía: Oh Dios, que amas la inocencia y la devuelves a los que la han perdido. No sé como sigue. Cuando escuché esto, me puse muy contento: Esta es mi religión, la de un Dios que restituye la inocencia a quien la perdió.
Para mí, ahora, la inocencia implica muchas cosas. Volver a ser inocente para mí sería poder ver a un chaval y no imaginarmelo desnudo. O ir en el autobús y no recordar ciertas cosas que he hecho con un chico muy parecido al que va en el asiento de enfrente. Ser inocente es ver a los chicos sin pensar en utilizarlos para mi gusto.
Además, como me ha sugerido mi último confesor, ser inocente es volver a creer que se puede ser feliz sin hacer del sexo el centro de la vida. Cuando uno ha vivido tan pendiente de una determinada cosa, como me pasaba con el tabaco, no puede imaginar que se puede ser feliz sin ella. Cuando fumaba, no quería dejarlo, porque me parecía que, sin tabaco no volvería a disfrutar de una reunión con los amigos, o de una noche de fiesta. Y no ha sido en absoluto así.
No me refiero, por supuesto a vivir sin sexualidad, porque eso es imposible: es una de las dimensiones del hombre, sino a ponerla en su sitio.


Oh, Dios, que amas la inocencia. Devuélvemela.

domingo, diciembre 11, 2005

Dos veces en la misma piedra.

En las cuestiones de la sexualidad, la única victoria es la huída, se decía.
Bueno, pues hoy no he huído. He perdido TODO el día por culpa de lo que ya sabéis. ¿Qué grado de adicción debo tener? No voy a dar detalles, pero sí puedo decir que me voy a la cama muy triste. Mañana será otro día, ya lo sé. Pero cuando haces lo que no quieres hacer, y quien te obliga a hacerlo no es nadie de fuera, sino tú mismo, qué mal te lo pasas. He perdido contra mí mismo. Soy un desastre. Pero mañana me vuelvo a escuchar al Christopher. A ver si me recupero.

¿A dónde van los días que no aprovechamos?

sábado, diciembre 10, 2005

Un mordisco en el estómago

Hay determinadas situaciones que me producen lo que podríamos llamar un mordisco estomacal extremo, un golpe de deseo sexual combinado con otras cosas que no sé que son. Son ocasiones en las que especialmente descubro hasta qué punto no soy totalmente libre ni estoy totalmente en el control.
La última vez me ha sucedido escuchando a Christopher West. En una de sus charlas, Winning the battle of sexual purity, relata cómo poco a poco, desde su más tierna infancia, fue adentrándose en la selva de la adicción sexual. Al escuchar su relato de cómo perdió la virginidad, a los 16 o 17 años, sentí ese mordisco en el vientre, ese terrible mordisco del deseo sexual y de la pena. No sé explicarme bien. Es que a mí me hubiera gustado perder la virginidad así. A esa edad y con una chavala. Me hubiera gustado tener una adolescencia así de normal. Me hubiera gustado charlar de las chicas con los amigos. Me hubiera gustado tener ese tipo de amigos. Los míos eran la mitad homosexuales (después lo he sabido-entonces lo intuía). Nunca salimos a buscar chicas (bueno, casi nunca. Yo salía a por ellas en parte por disimular, en parte por curiosidad). Me hubiera gustado, en fín, vivir todas esas cosas de las que CW se lamentaba.
Cuando pienso en lo que pudo ser y no fue, me pongo, además, irremediablemente triste. Porque creo que en mi vida nunca recuperaré lo que no tuve.
Ayer, mientras le daba vueltas a esto, pensé en el Cielo. Sí, espero que haya Cielo, y espero que allí todas estas heridas estén curadas. Y espero que valga la pena, porque esta vida no me está dando lo que espero de ella.

Además, h eencontrado un nuevo frente de lucha. Estaba acostumbrado a pelear contra la pornografía y la masturbación. Ahora, después de estos meses de promiscuidad, tengo que luchar contra mis deseos de quedar con alguien por Internet, o de irme a la sauna o lo que sea. Cuanto daño hace el pecado. De momento, llevo dos semanas de cuasi castidad ( o sea, nada de encuentros con otros). ¿Llegaré a la Navidad así? Sería una experiencia verdaderamente liberadora. Jamás hubiera pensado que llegaría a estar tan pillado con el sexo.

viernes, diciembre 09, 2005

Mis problemas con el pelo

Mis primeros problemas con el cuerpo fueron por culpa del pelo.

Recuerdo el sitio: un polideportivo. Yo tendría unos 11 años más o menos. Estábamos sentados en el suelo cuando Amanda (nombre ficticio), una chica con la que competía por sacar las mejores notas, se fijó es mis piernas y dijo: Tienes pelos. Pareces un oso.

Así, de esa forma tan sencilla, empezaron mis problemas con el vello corporal. Yo imagino, porque no lo recuerdo bien, que tendría cuatro pelillos, pero, a esa edad, y con lo palillosas que tenía las pierans, debían parecer muchos.
No sé.

Lo siguiente fueron las cejas. De alguna forma empecé a fijarme en mi entrecejo, que estaba empezando a poblarse por aquél entonces: siempre he sido muy precoz en todo. Un día, cansado de tanto pelo, decidí ponerle remedio. A los11 años, la verdad, uno puede saber que la gente se depila las cejas, pero yo no acababa de saber cómo se hacía. Así que, ni corto ni perezoso, me depilé el extremo central de las cejas con un cortauñas.

El resultado fue desastroso, hasta el punto de que mi madre, para disimular un poco, me puso dos tiritas para tapar el desastre. Esa tarde, en clase, tuve que estar repitiendo que me había dado un golpe contra la mesa. Tras alguna investigación, descubrí las pinzas de depilar, que han sido un instrumento que he usado mucho desde entonces. Es verdad que las compro y las guardo escondidas, porque me parece poco masculino. Aunque, si os digo la verdad, cada vez veo a más hombres que se depilan las cejas.

Lo que no soporto son esos tíos que se martirizan esa parte de su cuerpo. Las cejas no deben depilarse por la parte superior. Además, desde mi punto de vista, un hombre no debe limpiar completamente la zona depilada, porque se nota demasiado, y acaban pareciendo drag queens (con respeto por los drags). Mejor dejar algún pelillo, que hace más natural.
Lo de las cejas, es sólo uno de los aspectos de mi problema con el pelo.

Cuando crecieron más los de las piernas, y empezaron a salir los del pecho, probé a decolorarlos, para disimular. Cuando mi madre me preguntó por lo ocurrido, porque, de repente parecía un peluche albino, le dije que habían puesto demasiado cloro en la piscina. Abandonado lo de los decolorantes, un día pasé a la cuchilla de afeitar, a la cera, a las máquinas esas eléctricas para depilar estirando, y a las de parches para inhibir el crecimiento. No ha habido nada que hacer, y ahora, de cuando en cuando, lo recorto con la afeitadora.

Cuando empezó a salirme bigotillo, me avergonzaba. Aunque la primera vez que se afeitó mi hermano, fue como una fiesta, en mi caso me llenaba de vergüenza. Como no quería que mi padre me afeitara, me metí un día en el baño y lo hice. El resultado, como podéis imaginar, fue una escabechina. Desde entonces, durante años, me afeité a escondidas.
Y, la pregunta, ¿porqué?

Yo creo que he tenido este problema con el vello por dos motivos: o bien no me resignaba a abandonar la infancia, o bien rechazaba la figura paterna mediante el rechazo de un elemento significativo de la masculinidad, el vello corporal. No es para mí un problema sólo de estética. Es un problema de identidad. Y no es que nunca haya querido dejar de ser hombre. Es más bien que con frecuencia quiero ser tratado como se trata a un niño, con condescendencia, con cariño, no se...

Bueno, es un tema abierto que me ha hecho sufrir mucho. Y que aún me hace sufrir.
Amanda, cariño, si supieras la que armaste...

El día que encuentre mi primer pelo en la espalda, que de momento es lampiña, no sé qué pasará. Aunque espero, por si acaso, haber llegado ya a una reconciliación con mi sistema capilar.

jueves, diciembre 08, 2005

Mi primer lapsus

Lo que durante mucho tiempo temí que pudiera ocurrir, ha pasado:
Ayer perdí el control.
Estaba tomando un café con una amiga, y comenzamos hablar de las posibilidades de que una flor de pascua (había una de esas en la barra) dure más de un año. Tengo experiencia en esas cosas. Mientras comentaba mis avatares con esos vegetales, un tema, la verdad, poco interesante, pero yo necesitaba un café y ella estaba aburrida, ocurrió.
El camarero era un chaval sobre los 25 años, muy guapo. Yo no paraba de mirarle de reojo mientras desgranaba las instrucciones para una buena poda de la flor de pascua, cuando dije a mi amiga: "es una planta que está buenísima".

Sí: cortocircuito.

La verdad, no se dio cuenta nadie más que yo
La verdad, me puso muy triste perder el control de lo que decía. Me traicionó la mente o la lengua.
Por estas cosas creo que no estoy muy bien.
Por estas cosas quiero cambiar.
Porque traté a ese chaval como una pobre flor de pascua.

miércoles, diciembre 07, 2005

Feliz día de la Madre

Mañana es la Inmaculada, y hoy no tengo ganas de escribir nada contra nadie, ni de recrearme en mis problemas.
Para Dios no hay nada imposible.

martes, diciembre 06, 2005

El sentido del pene: II parte

No quiero desvelar las charlas de Christopher West, pero sí llamar la atención sobre algunas de las cosas que dice. La verdad, me estoy planteando la posibilidad de traducirlas, porque es una pena que las pueda escuchar tanta gente que no entiende el inglés.
Uno de los aspectos que me parecen más interesantes es la insistencia en que todo pecado se reduce a un retorcer una cosa buena. Partiendo del hecho de que el demonio no puede hacer nada bueno, de que sólo puede cambiar el sentido, darle la vuelta a las cosas positivas que Dios ha creado, la visión de lo que hacemos cambia completamente. El placer es algo maravilloso, querido por Dios. Lo que hacemos al pecar es simplemente buscarlo por sí mismo, prescindiendo del hecho de que el placer, como todas las realidades humanas, está al servicio del amor. Es decir, cuando un señor se acuesta con otro, en el fondo, está buscando algo positivo: afecto, comprensión, placer, etc, pero lo está buscando de una forma equivocada, porque en la relación homosexual falta la alteridad, falta la diferencia profunda inherente a la relación heterosexual. De ahí el hecho de que en una pareja de hombres, uno de los dos ha de asumir un rol que, en la pareja heterosexual, asume la mujer. Y es que, si se parte del hecho de que la expresión masculina del amor, marcada incluso por sus genitales, es el salir de sí mismo para entregarse a la mujer, es necesario que exista alguien, la mujer o su sustituto homosexual, que esté dispuesto a recibir este don de sí y a responder al propio tiempo con la autodonación. Así se entiende que, incluso en el mundo homosexual, el rol de "pasivo" o de "receptor" esté frecuentemente marcado por la ocultación. Parece que lo más propiamente masculino es el rol de los "activos". Por eso molesta tanto esa típica pregunta ante una pareja homosexual:"¿Quién hace de mujer?". En el fondo, el sentido común indica que en todo intercambio humano ha de haber un donador y un receptor. En el campo sexual se manifiesta de forma física lo que en el campo psicológico se expresa afectivamente. Al final, en esto como en otras cosas, las conductas homosexuales imitan palidamente la belleza inscrita por Dios en la creación.
Es cierto que todos hemos de saber dar amor y saber recibirlo. Pero a cada sexo le es más característica una de las dos facetas.
De momento, aún no está muy contaminado el sentido común en este aspecto. Ya veremos que pasa en adelante, vista este lavado de cerebro que insiste en que todo es igual a todo.
Seguro que sale alguno de esos que hace el papel de mujer diciendo que él es igual de hombre o más que los demás. La masculinidad, desde luego, no está exclusivamente en la postura sexual preferida. Pero, desde luego, nuestros genitales están hechos para una determinada función, y otras partes del cuerpo, para otra. Desde luego, se pueden usar los dientes para descorchar una botella. Pero no están pensados para eso.
En fín, majos. Hoy no tengo más ganas de hablar de lo evidente.

lunes, diciembre 05, 2005

Homosexualidad: Datos y mitos II.-La salud mental.

Pido perdón por lo que voy a decir. Pero lo hago desde los datos. Lo que expongo a continuación es sólo la traducción y compendio de algunas cosas encontradas en Internet.
Entre la población homosexual hay niveles más altos de enfermedad mental comparados con la población general. Muchos estudios muestran proporciones mucho mayores de enfermedades psiquiátricas como la depresión, los intentos de suicidio, la drogadicción en los colectivos homosexuales. De hecho se asocia el modo de vida homosexual a un acortamiento de la esperanza de vida de hasta 20 años.(Hogg RS et al. Modelling the impact of HIV disease on mortality in gay and bisexual men. International Journal of Epidemiology.1997; 26:657-61) Vamos a los datos:

En un estudio hecho en Nueva Zelanda, se recopiló datos de un espectro de desórdenes psiquiátricos entre gays, lesbianas y bisexuales jóvenes. A los 21 años los homosexuales-bisexuales cuadruplicaban el riesgo de depresión y desorden de conducta, el riesgo de dependencia de la nicotina se multiplica por cinco, se duplica el riesgo de uso de otras sustancias o de adicción, y por seis se multiplica el riesgo de suicidio. (Fergusson DM et al. Is sexual orientation related to mental health problems and suicidality in young people? Arch Gen Psychiatry. 1999; 56: 876-80.)

En un estudio reciente en US de la salud mental de los homosexuales, se descubrió que los hombres gay-bisexuales tiene tres veces más posibilidades de sufrir depresión, y cinco veces más riesgo de desorden de pánico. Tres veces más posibilidades de que definan su propio estado mental como débil o pobre, y de experimentar altos niveles de angustia. Las mujeres tenían cuatro veces más posibilidades de tener ansiedad. Hombres y mujeres gay tienen tres veces mñas posibilidades que el resto de la población de tener que acudir a programas de salud mental.(Cochran S. et al. Prevalence of mental disorders, psychological distress, and mental health services use among lesbian, gay, and bisexual adults in the United States. J Consult Clin Psychol. 2003; 71 :53-61.)

Podemos objetar que gran parte de los problemas de salud psiquiátrica se deben a la homofobia social, pero, en un estudio realizado en Holanda, un país ampliamente tolerante, donde recientemente se ha legalizado el matrimonio homosexual las tasas de enfermedad mental son mayores, incluyendo la maníaco depresión o desorden bipolar, la agorafobia, el trastorno obsesivo compulsivo y la adicción a las drogas. (Sandfort TG, et al. Same-sex sexual behavior and psychiatric disorders: findings from the Netherlands Mental Health Survey and Incidence Study (NEMESIS). Arch Gen Psychiatry. 2001; 58 :85-91.)
Además, si la homofobia y los prejuicios fueran los causantes de esta mayor proporción de enfermedades psiquiátricas entre homosexuales, uno esperaría encontrar mayores tasas de suicidio también en otro tipo de colectivos marginados o estigmatizados, como algunas minorías étnicas expuestas al racismo. Sin embargo, no parece ser esto lo que sucede.


Bueno, esto es lo que hay. La frialdad de los datos.
Todo esto es para explicar porqué me reafirmo en que soy un enfermo.
No renuncio a seguir con mi relato de las maravillosas charlas de Christopher West. Pero es que quiero mostrar como las estadísticas, inexorables, muestran que no es descabellado hablar de que los homosexuales tienen mayores riesgos psiquiátricos.
Si a alguno le interesa comentar este post, por favor, que lo haga con datos, y citando las fuentes. La incidencia de enfermedades mentales no es una opinión, sino algo constatable.

domingo, diciembre 04, 2005

¿En qué se parece el tabaquismo y la homosexualidad?

Muchos pueden pensar que en nada.
Yo desde mi experiencia en uno y otro, y siguiendo algunas de las ideas del famoso libro "Dejar de fumar es fácil. Si sabe cómo", puedo señalar algunas.
El tabaquismo es una enfermedad psicológica, muy leve en comparación con la homosexualidad, aunque cause estragos físicos generalmente mayores que la homosexualidad. Los efectos más temidos del tabaco, a largo plazo, son los físicos. Pero el tabaco supone también una merma de libertad considerable. El fumador está atado por el tabaco. Busca con fruición cada cigarro, aunque sólo disfruta verdaderamente de las primeras caladas. Si se deja llevar por este vicio, acaba fumando sin darse cuenta, ya sin disfrutar, a veces empalmando un cigarrillo a otro. Con frecuencia he tenido que salir a altas horas de la noche a comprar tabaco, o he afrontado con temor una noche de estudio porque me quedaban dos cigarrillos. La promiscuidad de tantos homosexuales, ¿no tiene rasgos similares?¿No se trata a veces de fumarse un tío y después buscarse otro, porque la única que se disfruta es la primera calada? A la dificultad de abandonar estas esclavitudes subyace el miedo a no ser feliz, sin tabaco o sin el escape insano de la homosexualidad. Y es que uno cree que la vida sin tabaco o sin relaciones homosexuales es una vida infeliz.
Sin embargo, los que hemos dejado de fumar, miramos a los fumadores con pena, porque, superadas las comidas de tarro del tabaco, descubrimos que un fumador es un pobre adicto engañado por la publicidad, incapaz de dejar de consumir para llegar a ser igual de feliz que el que no fuma. La vida sin tabaco es maravillosa, y la experienca de ser capaz de vencer esta adicción, una de las más estupendas de mi vida.
Respetando las diferencias, es posible ver en el homosexual que no quiere dejar de serlo a ese fumador que dice: "a mí me gusta fumar". Al fumador, yo le diría que no sabe lo que dice, y que habla así porque no conoce o no recuerda que hay una vida mejor, en la que el uso de sus pulmones y de su libertad es acorde al destino para el que fueron hechos. Al homosexual que se regodea, le digo, con tristeza, lo mismo: no quieres cambiar, o bien porque crees que no se puede, o bien porque no eres capaz ni siquiera de imaginar la plenitud de vida que es capaz de alcanzar un heterosexual. Cierto que hay problemas en la vida de un heterosexual, pero esa rotura, ese desgarro íntimo de la homosexualidad, no lo tiene.
No hablo como el que ha llegado a una meta. A mí dejar el tabaco me costó pensar muuuucho. Pero, al final, un día, lo dejé. Cuando descubrí que el hábito de fumar se sustenta en muchas mentiras, y que la vida sin tabaco es mucho más plena que con él. (Del banal tema d ela economía, ni hablamos).
Emprender este camino para salir de la homosexualidad me ha dado más plenitud y más esperanza que todas la veces que me he rendido a mís pasiones.
Y es que, al final, ser hombre no es tener músculos de gimnasio, sino aprender a decirse a uno mismo que NO.

sábado, diciembre 03, 2005

Homosexualidad: los datos y los mitos. Parte I-Venéreas

Junto a la serie de comentarios que iré haciendo sobre Christopher West, empiezo una serie acerca de lo que no nos quieren decir sobre la homosexualidad.
Porque, cuando yo digo que es una seria dificultad para ser feliz, y, por eso, entra dentro del campo de las enfermedades psicológicas, me baso, no sólo en mi propia experiencia, sino también en datos contrastables.
Voy a por el primero:
Entre el 70 y el 78 por ciento de gay afirma que ha tenido una enfermedad de transmisión sexual (Jay, K. & Young, A. THE GAY REPORT. NY Summit, 1979)
¿Sabéis lo que eso supone? El dato correspondiente en la población general es 5,36 en España, en una estadística más reciente http://www.informativos.telecinco.es/espanoles/una/pareja/dn_10105.htm

Y aquí me paro, por hoy, aunque en el enlace podéis ver también la constatación de otra mentira de los lobbies gay: del 10 por ciento de gays que se dice que hay en la sociedad, nada: un 1,1 reconoce serlo en exclusividad, y un 3,9 entre varones(serían bisexuales)

MUCHACHOS-AS, quitémonos la venda de los ojos. Lo del movimiento gay esta apoyado en burdas mentiras que solo pueden mantenerse desde la censura en los medios de comunicación

viernes, diciembre 02, 2005

El sentido del pene: I parte


Acabo de escuchar una charla de Christopher West a universitarios americanos. Se titula Behold the man, "He aquí el hombre", y en ella va explicando el sentido de la masculinidad, las heridas que le afectan y la redención que necesita.


Empieza explicando el sentido del cuerpo masculino, el significado de los genitales y, SI, el sentido del pene. Como muchos habíamos supuesto, el sentido de la propia masculinidad se encuentra entre nuestras piernas, pero no como muchos piensan. Somos hombres para tomar la iniciativa en el amor, como Dios ha tomado la iniciativa en su amor por nosotros cuando somos pecadores.
Sigue explicando que la primera alianza entre Dios y el hombre está marcada precisamente en la circuncisión, en el descubrir definitivamente en la carne lo que Adán se tapó después de pecar, los genitales. Y esto para que el hombre recuerde siempre que tenga relaciones sexuales que debe estar "descubierto", a la vista, ante su esposa: es decir, que la sexualidad es para el amor sincero.
CW explica cómo detrás de toda la propaganda sexual, detrás de toda la búsqueda de placer sexual de nuestra sociedad se esconde, en el fondo, ese deseo irrefrenable de conocer a Dios, porque el sexo, que es lo que más nos asemeja a los animales, también es una puerta abierta a la acción de Dios en nuestra vida, porque nos permite la posibilidad de ser dos en una carne y de dar a Dios permiso para crear una nueva vida humana.
CW es muy realista: somos todos hombres heridos y heridos, precisamente esn la sexualidad, uno de los terrenos donde más visible es la presencia de Dios, pero también una de las zonas donde más profundamente podemos negar el amor.
ES VERDAD, SOY UN HOMBRE PROFUNDAMENTE HERIDO.
Pero quiero que mis heridas presentadas ante Cristo, sean un testimonio de su capacidad de regenerar al hombre, de recuperarlo para el amor.
Descubro, además, que CONTRA LA LUJURIA siempre pierdo. CW explica que no hay que luchar contra ella, sino pedirle a Cristo que la redima. Una de las formas que él sugiere para mantenernos en la verdad es, cuando viene la tentación, presentar ante el Señor todas las imágenes pornográficas que vuelven a nuestra mente (hay que ver, parece que se quedan en uno de nuestros hemisferios y no se van nunca) , y pedirle a él que nos enseñe la verdad del amor y del cuerpo del otro-otra. Además, sugiere que ante la tentación de la masturbación, lo mejor es echarse al suelo con los brazos en forma de cruz, y pedirle a Cristo que nos enseñe el inmenso valor del cuerpo humano, que él, que en la cruz hizo presente la verdad del primer Adán, el sentido último del cuerpo humano, nos libere de las mentiras de buscar el placer como un fin en si mismo, de usar el cuerpo como un instrumento estúpido, etc...

Perdón por la longitud. Estoy, como véis, entusiasmado.
CW intenta, con JPII descubrir la verdad que se esconde detrás de las mentiras del demonio. A veces es muy gracioso. Por ejemplo, dice que esa preocupación por el tamaño del pene obedece a la necesidad de todo hombre de sentirse afirmado como tal, en la propia masculinidad. (quien cree que para ser hombre hay que tenerla de un tamaño determinado, pues ya sabéis.-Reconozco que me la he medido muchas veces, y eso que desde hace años ya no crece) Quizá la obsesión por el GIMNASIO de tantos Gay obedece a esta inseguridad acerca de la propia masculinidad. Quien está inseguro necesita demostrar lo macho que es.
Bueno, después de sugerir lo poco importantes que son los centímetros, no me alargo más.

jueves, diciembre 01, 2005

Lo he vuelto a hacer

No puedo remediarlo:
Me acabo de zampar un bote entero de Antiu Xixona, barquillos rellenos de turrón. MMMM.
Estoy derivando hacia la compulsividad. Pero, os reto a que comáis solamente uno. Y quien quiera ver en esto un trasfondo de simbolismo fálico o algo así, se equivoca. Mi sobrino ha estado jugando con el bote desde que hemos salido del supermercado, y los barquillos estaban hechos puré. Me los he comido a puñados después de descartar la idea de torturar a mi sobrino con los 60 episodios de Dinastía que guarda mi madre debajo de la tele. Nadie puede soportar más de 5 horas la vida sentimental de Joan Collins.
Además, mientras me comía el puré de turrón, me he dedicado a promocionar este blog (lo sé, lo sé). Esta vez me he dedicado a los chats gay y los otros. El aumento de visitas en un momento es espectacular, y se encuentran personajes muy simpáticos, como Hijo y Morga (nombres ficticios). Me han invitado a un chat muy interesante, aunque me he hecho un lío, porque había uno que era ex gay y el otro ex católico. Aunque un ratito después ha resultado que ex ex, solo era el ex gay. El otro sólo era ex casto. Pero después ha resultado que era ex promiscuo. En fin. Ha sido un placer chatear con ellos. Espero que otro día nos volvamos a encontrar.
Hoy es el día de la lucha contra el SIDA y nadie se atreve a decir que la mejor prevención es la abstinencia o el sexo fiel con una pareja sana. ¿Es tan dificil poner los condones en segundo lugar?¿Por qué nadie cree que la gente se puede contener?


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