Homosexualidad y esperanza

Un cristiano saliendo de la homosexualidad

jueves, diciembre 29, 2005

Comer con víboras.

Mira que es difícil entrar en un gallinero lleno de gallos y no salir picado.
Hoy he hecho la experiencia. Nada que no hayáis hecho todos: comer con un grupo de compañeros de esos que se pasan el rato criticando a los que no están. De lo más desagradable. Un nido de víboras, porque mira que es mala la lengua. Los judíos dicen que quien critica mata tres veces: al que critica, a quien escucha la crítica y a sí mismo. Por eso, a la lengua, el Señor le ha puesto dos guardianes: los labios y los dientes.
Pues ni con esas. Estos chavales se han pasado. Lo que más me duele es que no intenten comprender que a veces las personas actuamos de una forma concreta porque no sabemos más. O porque no podemos más. Dentro de mí, pensaba lo que dirían si conocieran mi infierno interior. Seguro que se reirían, que comentarían...No les imagino ni siquiera intentando comprender porqué a veces pierdo el control y me voy a buscar un poco o un mucho de sexo rápido y anónimo. Nunca me verían como lo que soy: culpable y víctima a la vez.
La verdad, me he sentido muy sólo. Es difícil encontrar un amigo de verdad.

Señor, en tu juicio, acuérdate de la misericordia

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