Homosexualidad y esperanza

Un cristiano saliendo de la homosexualidad

jueves, diciembre 22, 2005

El confesor

Hay personas especialmente capacitadas para el confesionario. A veces me encuentro alguno así. Yo, la verdad, soy de los que no suelo repetir, porque me da mucha vergüenza volver a contar los mismos pecados. Así que, en mis giras, he visto de todo por los confesionarios. En general, el nivel es bueno. Cuando me confieso de lo adicto que soy, en general sólo recibo palabras de ánimo. Nunca me han preguntado detalles. Nunca me han reñido. Sólo palabras de aliento.
Pero, a veces, me he encontrado con hombres verdaderamente sabios. Curas con ese conocimiento del alma humana que les capacita para descubrir la raíz del sufrimiento, del dolor, para saber el foco de los problemas. Y para aplicar un bálsamo dulce y consolador.
Ayer encontré a uno de esos. Me puse a llorar, como hago siempre que alguien descubre este corazón tan herido que tengo. Lloré y lloré mientras me hablaba del amor de Dios. Yo soy así. Y me fui lleno de esperanza, como la pecadora pública del evangelio de Lucas.
Sigue habiendo gente en la Iglesia capaz de hablar como Jesús.

Qué suerte tengo de ser cristiano.

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