Homosexualidad y esperanza

Un cristiano saliendo de la homosexualidad

viernes, diciembre 02, 2005

El sentido del pene: I parte


Acabo de escuchar una charla de Christopher West a universitarios americanos. Se titula Behold the man, "He aquí el hombre", y en ella va explicando el sentido de la masculinidad, las heridas que le afectan y la redención que necesita.


Empieza explicando el sentido del cuerpo masculino, el significado de los genitales y, SI, el sentido del pene. Como muchos habíamos supuesto, el sentido de la propia masculinidad se encuentra entre nuestras piernas, pero no como muchos piensan. Somos hombres para tomar la iniciativa en el amor, como Dios ha tomado la iniciativa en su amor por nosotros cuando somos pecadores.
Sigue explicando que la primera alianza entre Dios y el hombre está marcada precisamente en la circuncisión, en el descubrir definitivamente en la carne lo que Adán se tapó después de pecar, los genitales. Y esto para que el hombre recuerde siempre que tenga relaciones sexuales que debe estar "descubierto", a la vista, ante su esposa: es decir, que la sexualidad es para el amor sincero.
CW explica cómo detrás de toda la propaganda sexual, detrás de toda la búsqueda de placer sexual de nuestra sociedad se esconde, en el fondo, ese deseo irrefrenable de conocer a Dios, porque el sexo, que es lo que más nos asemeja a los animales, también es una puerta abierta a la acción de Dios en nuestra vida, porque nos permite la posibilidad de ser dos en una carne y de dar a Dios permiso para crear una nueva vida humana.
CW es muy realista: somos todos hombres heridos y heridos, precisamente esn la sexualidad, uno de los terrenos donde más visible es la presencia de Dios, pero también una de las zonas donde más profundamente podemos negar el amor.
ES VERDAD, SOY UN HOMBRE PROFUNDAMENTE HERIDO.
Pero quiero que mis heridas presentadas ante Cristo, sean un testimonio de su capacidad de regenerar al hombre, de recuperarlo para el amor.
Descubro, además, que CONTRA LA LUJURIA siempre pierdo. CW explica que no hay que luchar contra ella, sino pedirle a Cristo que la redima. Una de las formas que él sugiere para mantenernos en la verdad es, cuando viene la tentación, presentar ante el Señor todas las imágenes pornográficas que vuelven a nuestra mente (hay que ver, parece que se quedan en uno de nuestros hemisferios y no se van nunca) , y pedirle a él que nos enseñe la verdad del amor y del cuerpo del otro-otra. Además, sugiere que ante la tentación de la masturbación, lo mejor es echarse al suelo con los brazos en forma de cruz, y pedirle a Cristo que nos enseñe el inmenso valor del cuerpo humano, que él, que en la cruz hizo presente la verdad del primer Adán, el sentido último del cuerpo humano, nos libere de las mentiras de buscar el placer como un fin en si mismo, de usar el cuerpo como un instrumento estúpido, etc...

Perdón por la longitud. Estoy, como véis, entusiasmado.
CW intenta, con JPII descubrir la verdad que se esconde detrás de las mentiras del demonio. A veces es muy gracioso. Por ejemplo, dice que esa preocupación por el tamaño del pene obedece a la necesidad de todo hombre de sentirse afirmado como tal, en la propia masculinidad. (quien cree que para ser hombre hay que tenerla de un tamaño determinado, pues ya sabéis.-Reconozco que me la he medido muchas veces, y eso que desde hace años ya no crece) Quizá la obsesión por el GIMNASIO de tantos Gay obedece a esta inseguridad acerca de la propia masculinidad. Quien está inseguro necesita demostrar lo macho que es.
Bueno, después de sugerir lo poco importantes que son los centímetros, no me alargo más.

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