Homosexualidad y esperanza

Un cristiano saliendo de la homosexualidad

martes, diciembre 27, 2005

Quien va siguiendo este blog ya se habrá dado cuenta de que no es fácil ser homosexual. Y menos si uno tiene indicios de adicción al sexo.
La víspera de la Nochebuena me saltó la tecla, porque me dí cuenta de que en mi casa no iba a poder vivir la Navidad como tenía previsto: con un poco de paz y serenidad, después de este tiempo tan tormentoso. Así que cogí el coche y desaparecí. Me metí donde no debía, y allí alimente mis frustraciones y mi autodesprecio durante horas. A la madrugada, salí, más vacío y más triste que antes. Cogí el coche y me fui a ninguna parte. Como me entró sueño, me dormí en un área de servicio, hasta las seis de la mañana del día de Navidad. Después volví a casa. El día de Navidad casi entero me lo he pasado en la cama.
Pero que nadie se asuste. Celebré la misa de Navidad casi a mínimos, pero me ayudó mucho a levantarme de nuevo. Ya se que los demás no tienen la culpa de lo que me pasa, o al menos toda la culpa. Eso sería eludir responsabilidades.
La opción de una buena terapia cada vez se me hace más necesaria. Mi último confesor, un hombre fantástico, ya me advirtió que la confesión no era suficiente, porque tengo una enfermedad de fondo. Me hablo de algunos casos a los que había ayudado a curarse.
Bueno, la esperanza no me falta. Para nada.
Por eso, recuperando el pulso aquí en el blog, quiero desearos aunque tarde, Feliz Navidad. A pesar de todo.

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