Homosexualidad y esperanza

Un cristiano saliendo de la homosexualidad

miércoles, diciembre 21, 2005

Volver a empezar.

Ayer, como quizá os habéis imaginado, volví a caer.
Ha sido una experiencia muy lamentable, no tanto por el hecho en sí, sino porque es frustrante no tener control sobre sí mismo. Triste, muy triste.
Además, en el sitio donde fui había un chaval, muy guapo, pero con una enfermedad de esas que deforman la columna. La cosa es que el tío estuvo dando tumbos por el local un largo rato, haciendo sus cosas con unos y con otros. Yo, no paraba de pensar que era precisamente esa deformidad la que le habíallevado a ser gay. Como a mí me ha llevado ese constante sentimiento de no dar la talla en los deportes, o en el "manejo" del mundo físico.
El mundo de la promiscuidad es muy triste. Hubo un momento, después de estar con un tío, que me dio por reir. No de lo bien que me lo había pasado, sino de lo absolutamente ridículo queera todo, con sus seducciones de chicha y nabo, con sus disimulos, los paseos, etc. Lo peor son los viejos, que deambulan sin encontrar lo que buscan. Es triste llegar a los sesenta sin la dignidad de la ancianidad, ofreciendo un cuerpo ajado a la mirada despreciativa de los jóvenes. O los ciencuentañeros-cuarentañeros, que fueron y ya no son, con las pieles colgantes y flácidas porque ya no hay músculo debajo. O los veinteañeros, con su inocencia y su soberbia, que se inician en un mundo de grandes apariencias y profundos sufrimientos.

Soledad, soledad, soledad.

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