Homosexualidad y esperanza

Un cristiano saliendo de la homosexualidad

domingo, febrero 05, 2006

Brokeback Mountain

Acabo de ver LA peli. No paran de hacerle publicidad en el telediario de la Primera.

A mí como película, como historia etc. me parece aceptable. Es muy interesante esa llamada de atención sobre lo importante que es aprovechar la vida y lo que duele descubrir que has dejado pasar una oportunidad de ser feliz.




PERO:
1.-La visión cristiana es mucho más realista y positiva: No hay UNA posibilidad de ser feliz. La vida no es así. La felicidad nos sale al encuentro repetidamente. Claro que hay que precisar el concepto de felicidad. Según lo que uno espera que sea, puede dejar pasar todas esas oportunidades sin darse cuenta.

2.-Lo que no me acabo de creer es lo de la historia esa del amor homosexual. La verdad: dos tiarrones se encuentran en un descampado y, sin cruzar más de 20 palabras, se ponen a fornicar. Después, mantienen una doble vida durante años. Pues no sé. Si eso es el amor, conmigo que no cuente.

3.-Evidentemente, niego la mayor: es imposible el amor entre dos homosexuales. Me refiero, claro, a un amor pleno como el que puede darse, aunque no siempre se de, entre dos heterosexuales. Y eso porque la homosexualidad es un trastorno en sí mismo que impide, por su naturaleza afectiva, que la relación pueda madurar hasta los niveles de una relación normal (y digo normal expresamente).



Hace tiempo me creí enamorado de un chaval. Estuve incluso a punto de decírselo. Gracias a Dios, nunca lo hice. Descubrí que, en el fondo, lo que llamaba amor era sólo sexo, como el que he tenido con muchos otros. Sólo que él era el primero. Él ha seguido con su vida y yo con la mía. Somos mucho mejor amigos ahora, que no tenemos esos escarceos, que entonces. Los homosexuales confunden el deseo legítimo de ser abrazados, acariciados, besados, de sentirse parte del "grupo de los hombres", con el amor, que es otra cosa. Buscan donde no encontrarán.
Estoy contento, al menos, de no tener una venda en los ojos. Algunos me acusarán de ser poco romántico. Puede ser. Yo creo que el amor no es un sentimiento que viene y va. Tiene que ver con la naturaleza profunda de la persona, con la verdad, con el sentido de su vida... Por eso es mucho más bonito, duradero, luminoso y doloroso, más pleno y estable que cualquier otro sucedáneo.

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