Homosexualidad y esperanza

Un cristiano saliendo de la homosexualidad

lunes, febrero 20, 2006

Esperanza y dolor


A la esperanza y al dolor los conocía por separado. No me había dado cuenta hasta hoy de que son, tantas veces, una pareja de hecho.
Hablando con Rubén lo he visto. Estoy lleno de esperanza, pero me doy cuenta cada vez más de que va a haber mucho dolor. No me extraña, la verdad, que muchos prefieran hacer como que no existe solución para la homosexualidad.
Y, al contar la propia vida, muchas veces, el dolor viene por sorpresa, y de donde no lo esperarías. Hoy a mi me ha sorprendido al hablar de una de las experiencias más duras de mi infancia: experimentar el chantaje, la manipulación afectiva de mi querida abuela. Querida, porque la quiero y ella a mi. Pero cuánto daño se puede hacer, aun sin darnos cuenta, a un niño. En concreto, en mi caso, el arma fue:"pórtate bien, que de un disgusto vas a matar a tu madre, que está enferma". Mi madre tenía una depresión. Pero mi abuela, para que me estuviera quietecito un rato, no cayó en la cuenta de que yo la creí a pies juntillas. Desde entonces, cada verz que me portaba mal, creía que mi madre se iba a morir.
El efecto es claro: disimular, esconder, mentir.
Una doble vida
Que tristeza. Pero, al mismo tiempo, qué descanso poder hablar de cosas que nunca he hablado con nadie. Y con qué paciencia me escucha Rubén. Sin juzgar.
Uff, aunque por momentos no sé qué decirle. Con la de veces que he imaginado lo que le diría, y, cuando estoy allí, solo tengo ganas de llorar y de estar callado.
Pero, cuando salgo, dolorido, pero contento, todo es diferente. Deseo ya que llegue nuestra próxima charla.

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