Homosexualidad y esperanza

Un cristiano saliendo de la homosexualidad

jueves, marzo 30, 2006

Ante todo, respeto.


La verdad, a veces, necesita que la defiendan, sobre todo cuando se presenta a personas que carecen de la suficiente libertad mental para examinar las cosas procurando controlar los propios prejuicios.
Es verdad que, en este blog, suelo insistir en que la homosexualidad es una enfermedad, y lo suelo hacer frente a los que lo consideran una opción o una posibilidad más de la sexualidad humana.
Sin embargo, la verdad tiene también otros enemigos.
Esta página la lee también gente que comete excesos del signo contrario. Me escriben varios que me INSULTAN llamándome MARICÓN, aludiendo incluso a la posibilidad de que mantenga relaciones homosexuales con el rol de pasivo, como si eso fuera algo extremadamente vergonzante.
Pues bien, les digo lo mismo que a los progay: lo de MARICON no es un insulto, sino una enfermedad. Solo un verdadero nazi insultaría a alguien llamándolo NEUROTICO o PERSONALIDAD BIPOLAR, o DIABETICO. Las enfermedades no son algo que nadie busque directamente, aunque a veces las adquiramos con nuestros actos, más o menos conscientes. Si uno tiene relaciones homosexuales como pasivo, eso no puede ser utilizado, por una persona razonable, como algo menospreciable, porque se encuentra en el marco de una enfermedad psiquiátrica. Por lo mismo, no se puede uno burlar de una chica que vomite por ser ANORÉXICA.
Creo que usar la enfermedad del prójimo, sea la que sea, como un insulto es una actitud verdaderamente despreciable e indigna. Los enfermos necesitan, en primer lugar respeto y apoyo. ¿O es que a alguien le gustaría que le insultaran por la calle llamándolo SIDOSO, aunque haya contraído el SIDA a causa de un acto libre?.
Así pues, desde aquí pido respeto al enfermo, del signo que sea.
Y les recuerdo a los nazis que visitan este blog que sus insultos, más que desalentarme, manifiestan el fascismo que llevan en su corazón.
No insisto más en eso, que tambien el nazismo-fascismo en una enfermedad. Aunque es una enfermedad política, y tiene curación.
Basta con leer un poco más y perderle el miedo a la libertad: La propia y la del prójimo.


PD Algunos de los posts de los Nazis los dejo para que veáis a qué me refiero. Los otros los borro porque no aportan nada, son de muy mal gusto, con frecuencia ofensivos con otros visitantes de este blog. Ya sabemos que quien no argumenta, ladra.

miércoles, marzo 29, 2006

La verdad os hará libres

Por lo visto, Navarro Valls le preguntó una vez al Papa Juan Pablo II con cual de todos los versículos del Evangelio se quedaría. El Papa le respondió:"Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres".
Es muy propio de un Papa que denunció la opresión del ser humano en los países entonces comunistas, a pesar de que la intelectualidad europea prefería mayoritariamente mirar a otro lado a reconocer que se habían equivocado con el comunismo.
Con la homosexualidad pasa lo mismo. Muchísimos pseudointelectuales y pseudoprogresistas prefieren mirar a otro lado antes que reconocer que la homosexualidad no es fuente de ningún tipo de derechos, que no es ni siquiera una característica más del ser humano, como podría ser el color de la piel. Es una ENFERMEDAD de tipo psiquiátrico. Si en un momento determinado, por fin, se reconociera esto, se llenaría de luz el horizonte de muchos de los que sufrimos este problema. Necesitamos inversiones en investigación. Necesitamos una comprensión por parte de la sociedad, basada en la verdad, no en la pena o en los intereses politicos o económicos. Necesitamos luz sobre el problema, y no manipulaciones interesadas.
Porque la Verdad nos hace libres, y la mentira nos esclaviza.

lunes, marzo 27, 2006

Mudo

A veces pierdo la ilusión por las cosas. Y entonces es como si me quedara mudo. Mis amigos me preguntan qué pasa. Les contesto alguna bobada para salir del paso. En el fondo, no me puedo confiar a ellos, porque nunca me he atrevido a comentarles este gran problema que me recome por dentro. Así, me parece que soy con ellos un gran mentiroso. Pero, por otro lado, mantenerme en lo escondido me permite alimentar la ilusión de que un día esto se podrá solucionar. Recibir ahora una etiqueta social sería un lastre para mí.
cuando pienso en mi problema, por un lado me lleno de esperanza al repasar una lista de todas las personas que conozco que han salido de él. (el jueves pasado un chaval que conozco, casado y con varios hijos, me confesó que había luchado con la homosexualidad hacía años, y la había superado). Pero, al mismo tiempo, los progresos que veo en mí son tan lentos. Es verdad que no hago lo que tendría que hacer, y, por esto, voy tan despacio. Y, por eso no he vuelto a ver a Rubén ni a escribir aquí en tres semanas.Sé que se trata de que encuentro compensaciones cuando me dejo llevar, y que dejarse llevar es el camino más cómodo para mí.
Bueno, con esto rompo el hielo. A ver si soy un poco más constante. Gracias a los que me acompañáis.

sábado, marzo 04, 2006

Tomando carrerilla

LLevo una semana volviendo a uno de los ejercicios que más me ocuparon en mi adolescencia: La introspección.
Rubén me ha dicho que es necesario volver a recuperar la memoria, volver a descubrir las heridas afectivas que llevo, aquellas que han provocado ests situación.
En la adolescencia me interesaba el tema. Pero ahora me da pereza. No me apetece volvera entrar en los recuerdos.
Hay quien dice que la infancia es un período tan doloroso de nuestra vida que, en cuanto podemos, lo olvidamos.
En parte, estoy de acuerdo. Para mí ha sido un tiempo en que, externamente, lo tenía todo, pero internamente vivía una terrible soledad.
En la mesilla de noche de mi casa había una imagen de la Virgen de Lourdes de esas que brillan en la oscuridad. Uno de mis recuerdos más antiguos es pedirle a la Virgen que, al despertarme por la mañana, me hubiera convertido en Superman.
El fin de la historia no es necesario contarlo: soy Superperdedor, no Superman.
En esta cuaresma necesito tomar carrerilla, porque el salto es grande. Estoy lleno de propósitos: hacer una autobiografía, e ir colocando, clasificado por años, lo que voy recordando de mi vida. Es curioso como, más que años, recuerdo las cosas en función del curso escolar correspondiente. Además, me voy a tomar lo del deporte más en serio.
Y quiero dejar libres los domingos, que son el día del Señor.
Espero tener más éxito que el año pasado.


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