Homosexualidad y esperanza

Un cristiano saliendo de la homosexualidad

viernes, junio 02, 2006

San Carlos Luanga, mártir de la castidad.


El soberano del reino de Uganda, al que pertenecía Carlos y los suyos, era un joven voluble y sensual de sólo dieciocho años, al que además rodeaban inescrupulosos consejeros. "¿No ves -lo azuzaban- que estos cristianos te quitarán el poder? Tendremos que huir y tus posesiones serán de ellos y de los extranjeros que los han engañado". El joven rey negro volvió, pues, al paganismo, que nunca había abandonado de corazón, y buscaba deshacerse de los conversos; lo llevaban no sólo motivos de índole política, sino sobre todo que los creyentes, y en concreto Carlos, no habían querido acceder a sus incitaciones homosexuales.
Así el rey decretó una persecución “contra los que hacen oración”. El martirio de Carlos Lwanga fue atroz. La tribu rodeaba al muchacho ansiosa de que éste, abjurando de la fe, salvara su vida. Carlos era muy amado por sus compatriotas, pero el valiente joven no respondió una sola palabra a las acusaciones de sus injustos jueces. Finalmente, el tres de junio de 1886, junto con otros doce cristianos (algunos de cuales habían recibido el bautismo de manos de Carlos momentos antes), fue consumido por el fuego sin exhalar un gemido.

Oh Dios, que concediste a tu siervo Carlos la gracia del martirio, concédeme en memoria de su entrega y contando también con la intercesión de Santa María Siempre Virgen, Madre del Amor Hermoso y Reina de la Pureza, la fortaleza necesaria para perseverar fiel a tus designios y leyes sin importarme ni las presiones contrarias del ambiente ni la persecución por parte de los poderes humanos. De igual modo te pido a través de Carlos y Santa María la gracia de la conversión para los que desde la ideología homosexual o la militancia gay abjuran de la fe y persiguen a los cristianos. Haz que tu Iglesia nunca vacile para exponer Tu doctrina y danos a todos la fuerza y la valentía suficientes para defender el tesoro de la pureza de nuestros hijos y que así puedan dedicarse a Ti en el servicio a la Iglesia y a todo el género humano sin discriminación alguna. Por Cristo nuestro Señor. Amén
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jueves, junio 01, 2006

Madonna, ¿blasfema o acabada?


De esta guisa ha aparecido Madonna en Los Ángeles, el 21 de Mayo. Crucificada, con una corona de espinas, con los estigmas en las manos.
La cruz, símbolo del sufrimiento, de la no resistencia al mal, del resultado de la idolatría de la nación, de la religión y de la política, es, una vez más, escarnecida. ¿Es necesario que una artista como Madonna recurra a la ofensa de los cristianos para recuperar presencia pública?. Se consolida como una tendencia el recurso a la blasfemia contra los cristianos como medio para la publicidad (Kraus, Bassi...)¿Es la blasfemia la prueba de su valentía transgresora, o de su falta de imaginación, de recursos? ¿Es este el síntoma del agotamiento artístico de un cantante?
Desde aquí invito a la tal Madonna a ser controvertida en otros asuntos: denunciando el trabajo infantil, el asesinato de homosexuales en países islámicos, la defensa del Corán en Europa a pesar de su estigmatización de la mujer, etc... Ahí quisiera ver yo a estos artistas tan valientes. A fin de cuentas, que fácil es meterse con un grupo de gente que no van a pedir tu muerte, sino que se limitarán a protestar, con lo que se promocionará más al propio artista.
Con lo cual se demuestra, una vez más, que el cristianismo es una religión de libertad y respeto.


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